Cultura (y orgullo) de colonia - Reportaje de El País

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La Asociación de Vecinos El Bosque, fundada en 1969, se ha convertido en toda una referencia en cuanto a unidad vecinal debido a sus múltiples batallas

Pedro Zuazua- El País

En estos álbumes de fotos hay de todo. Está, por ejemplo, el folleto que anunciaba la creación de una “modernísima mini-ciudad” y la venta de pisos, apartamentos o tiendas “con solo 100.000 pesetas de entrada”. Hay imágenes en blanco y negro en las que se ve a gente marchando en una manifestación. Casi siempre con niños en la cabecera. Hay recortes de prensa que hablan de la protesta. Hay fotografías de gente plantando árboles. Hay una imagen -ya en color- de un globo aerostático con el logotipo de una caja de ahorros. Hay una pegatina que reza: “Si no nos lo cuentas… no nos enteramos”. Hay una instantánea en la que se ve una pancarta que da la bienvenida a “S.S. el PAPA” en nombre de los vecinos de El Bosque.

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-¿El Papa estuvo aquí?

“No, hombre, eso es cuando la visita de 1982. Es que la Conferencia Episcopal está ahí al lado”. Explica riendo Lucía Mora (66 años, Madrid), funcionaria jubilada y miembro de la junta directiva de la Asociación de Vecinos El Bosque. Junto a ella están sentados, en la sede de la asociación y en torno a una enorme mesa cuadrada, sus compañeros José Manuel Comas (54 años, Madrid); Abel Yebra (84 años, Villafranca del Bierzo); y Rosa Escudero (“mis años, déjalos”, Burgos). Minutos después, se incorporará Isabel Bayonas (Lorca, 77 años), rejoneadora de toros. Junto a otras seis personas, representan a los casi 400 miembros de la asociación, que se fundó en 1969 y a la que cada socio aporta 44 euros al año. “Somos una asociación muy activa, y una de las más grandes de Madrid por número de cuota”, destaca José Manuel, presidente de la misma.

La colonia El Bosque, en el distrito de Hortaleza, comenzó a construirse en 1963 y se finalizó en 1977. La sociedad Cuyse -Curas y Seglares- levantó en tres fases las 1.132 viviendas que hoy la forman. 372 de ellas son chalets que rodean varios bloques de edificios. La vivienda unifamiliar tipo era de dos plantas -de unos 50 metros cada una-, con un diseño utilitario, ladrillo rojo y cubiertas en leve caída. La vivienda de Rosa tiene en la planta baja la cocina, el salón, un cuarto de baño y un hall. Arriba, cuatro dormitorios y un baño.

Más allá del interés arquitectónico de la colonia, El Bosque es una referencia en cuanto a asociacionismo y unidad vecinal. En 1981 salió a la calle para frenar el proyecto de construir una vía rápida entre la avenida de San Luis y Arturo Soria, que hubiera acabado con la integridad del boulevard de la calle Añastro, bandera de la colonia. Aquella protesta dejó una imagen icónica: la de los vecinos plantando árboles. “Fueron días muy divertidos. De mucha unidad. Era un tiempo para estar alegre por la colaboración de todos los vecinos”, recuerda Lucía. “El boulevard vertebra el barrio y es el sentir de la comunidad”, comenta José Manuel mientras camina por su paseo central, recientemente reformado. Tras aquella “batalla”, llegaron otras, para evitar que las calles se convirtieran en aparcamiento habitual o impedir, en 1995, la reactivación del proyecto de la vía rápida.

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La asociación tiene una sede que abre dos horas al día y a la que pueden acceder todos los vecinos, aunque solo los que abonan la cuota tienen derecho a voto. Organiza actividades culturales o educativas -clases de inglés o de pintura- y exige que la política se quede en el quicio de la puerta: “aquí el único objetivo es defender la colonia y a los vecinos”.

Entre los retos inmediatos que afronta esta agrupación, está el de sumar a más gente joven. La asociación, coinciden todos, es “como un trabajo, hay que dedicarle tiempo para que sea realmente útil a los vecinos”. Rosa recuerda asambleas en las que “no se cabía” en el local. “Ahora parece que las cosas vienen hechas. Estamos muy confiados con el boulevard…pero la vía rápida está recogida en el Plan General de Ordenación Urbana, así que la amenaza sigue ahí y no podemos relajarnos”, alerta.

 

“La asociación tiene una historia de reivindicaciones y de batallas ganadas.
Es importante no perder ese espíritu de colonia que es parte de nuestro ADN”, comenta José Manuel.
Será la manera de seguir añadiendo imágenes al álbum que narra la historia de lucha
y unidad de los vecinos de la colonia El Bosque.
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